Autismo y los mitos que lo rodean
Lo conocemos como Autismo, los profesionales que trabajan en el tema y se rigen por los manuales internacionales de diagnóstico, lo identifican de esta forma:
Según el DSM- V El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que ya se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital.
Los síntomas fundamentales del autismo son dos: a) Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social. b) Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.
Según el CIE-11 Se define como Trastornos del Espectro del Autismo que es caracterizado por el déficit persistente en la habilidad para iniciar y sostener relaciones de interacción social y de comunicación recíproca y por una diversidad de patrones de comportamiento e intereses restrictivos, repetitivos e inflexibles.
Desde que Leo Kanner en 1943 publica por primera vez un artículo resultado de un estudio con 11 niños y en 1944 Hans Asperger hace publicaciones similares a partir de estudiar a otro grupo de niños con características similares, se plantearon una serie de hipótesis y mitos alrededor del tema, siendo el primero, el de “las madres refrigeradoras”, madres incapaces de vincularse emocionalmente con sus hijos. Hipótesis que causó mucho dolor en las madres y familias de la época y durante muchos años.
En los años 60 se dieron muchos cambios e investigaciones que eliminaron estas teorías y se comprobó que los padres nada tienen que ver con los déficits centrales del Autismo.
En la época actual se sigue rodeando el tema de mitos e ideas, muchos de ellos gracias a la influencia del cine y la televisión, que, si bien es cierto, al presentar personajes con el diagnóstico ponen sobre la mesa el tema, también provocan ideas muy limitadas de lo que es vivir con el Autismo. Me permito enumerar algunos de estos tantos mitos. Y por supuesto, desmitificarlos:
1.La persona con Autismo es incapaz de tener vínculos emocionales. Mentira, la persona con autismo siente igual que cualquier otro, quizá manifiesta sus emociones de formas diferentes, pero siente tanto o más que cualquier otra persona.
2. Viven en su propio mundo. No hay un mundo propio para nadie, todos vivimos en este mundo y las personas con Autismo también. Es probable que se relacionen con las personas y cosas de formas un tanto únicas y peculiares, pero son parte de esto mundo, como cualquiera.
3. Son genios, tienen grandes habilidades en uno o varios temas. Sí bien es cierto que algunas personas con Autismo pueden tener preferencia, exceder en el manejo en algunos temas y tienden a especializarse en los mismos, no es propio del diagnóstico y no todos comparten esta característica.
4. Tienen discapacidad intelectual. Esto no es propio del Autismo, algunos tendrán, otros no.
5. Son agresivos. Los estímulos sensoriales se perciben de forma alterada y la interpretación de algunas situaciones sociales, así como encontrar la forma adecuada de resolverlas, puede ser retador para las personas con Autismo, por lo tanto, muchas veces las respuestas pueden ser inadecuadas.
6. No pueden o deben participar de espacios educativos, sociales o laborales regulares. Pueden y deben participar en cualquier espacio, con los apoyos adecuados hacen grandes aportes a la ciencia, el deporte, el arte o cualquier espacio en donde lo desean. Y además enriquecen los entornos pues nos enseñan a vivir en un mundo más flexible, tolerante y humano.
